Desde
luego no era difícil convivir con Holmes. Resultó un hombre de maneras
apacibles y de costumbres regulares. Era raro que se
acostase después de las diez de la noche, y para cuando yo me levantaba por la mañana, él
ya había desayunado y se había marchado a la calle. En ocasiones pasaba el día en el laboratorio de
química; otras veces, en las salas de disección, y de cuando en cuando, en largas caminatas que lo llevaban, por lo
visto, a los barrios más bajos de la
ciudad. Cuando caía en los accesos de trabajo, no había nada capaz de sobrepasarlo en energía; pero de tiempo en
tiempo se apoderaba de él una
reacción y se pasaba los días enteros tumbado en el sofá del cuarto de estar,
apenas pronunciando una palabra o
moviendo un músculo desde la mañana hasta la noche.
Durante
tales momentos yo advertía en sus ojos una
mirada tan perdida e inexpresiva que, si
no fuera por la templanza y la decencia
de su vida, quizás habría sospechado
que mi compañero era un consumidor
habitual de algún estupefaciente.
Mi
interés por él y mi curiosidad por conocer
cuáles eran las finalidades en su vida
fueron haciéndose mayores y más profundos
a medida que transcurrían las
semanas. Hasta su persona misma y su
apariencia eran como para llamar la
atención de cualquiera. Su estatura sobrepasaba
el metro ochenta, era tan extraordinariamente
flaco que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la
mirada aguda y penetrante, fuera de los
intervalos de sopor a que me he referido;
y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y
de resolución. También su barbilla delataba al hombre de voluntad, por lo prominente y cuadrada. Aunque sus
manos tenían siempre manchas de tinta y de productos químicos, estaban dotadas de una delicadeza de tacto extraordinaria,
según pude observar con frecuencia,
viéndolo manipular sus frágiles instrumentos de física. (...)
No era Medicina lo que estudiaba. Sobre ese
tema y contestando a una pregunta, él mismo había confirmado la opinión de Stamford.
Tampoco parecía haber seguido en sus lecturas ninguna norma que pudiera calificarlo
para graduarse en una ciencia determinada o para entrar por uno de los portales que dan
acceso al mundo de la sabiduría.
Pero con todo eso, era extraordinario su afán
por ciertas materias de estudio, y sus conocimientos, dentro de límites excéntricos,
eran tan amplios y detallados, que las observaciones que él hacía me asombraban.
Pero nadie trabajaría tan empeñosamente ni se
procuraría datos tan exactos a menos de proponerse una finalidad bien concreta. Las
personas que leen de una manera inconexa rara vez se distinguen por la exactitud de sus
conocimientos. Nadie carga su cerebro con pequeñeces si no tiene alguna razón
fundada para hacerlo.
Tan notable era lo que sabía como lo que
ignoraba. Sus conocimientos de literatura contemporánea, de filosofía y de política
parecían ser casi nulos. (...) Sin embargo, mi sorpresa alcanzó el punto culminante al
descubrir de manera casual que desconocía la teoría de Copérnico y la composición del
sistema solar. Me resultó tan extraordinario que en nuestro siglo XIX hubiese una persona
civilizada que ignorase que la Tierra gira alrededor del Sol, que me costó trabajo
aceptarlo.
Conan
Doyle, Arthur (2015). Un estudio en escarlata.
Traducción:
Alicia Dellepiane Rawson. Buenos Aires: Claridad
Después
de leer, resolvé las siguientes actividades.
1. A medida que avanzan las semanas de
convivencia, la curiosidad de Watson crece. ¿Qué le interesa averiguar sobre Holmes?
2. A lo largo de este fragmento, Watson habla
de diversos aspectos de la vida de Holmes.
Marcá el párrafo en el que describe físicamente
a Sherlock. Luego, marcá con otro color el párrafo en que da información acerca de sus costumbres.
En los párrafos que marcaste, Watson utiliza
palabras o frases que muestran su opinión sobre Holmes. Por ejemplo, “maneras apacibles”, o “decencia
de su vida”. ¿Qué otras encontrás? Transcribilas. ¿Te parece que Watson se
lleva una buena primera impresión de su nuevo compañero?
3. Watson se muestra asombrado por los
conocimientos de Holmes, quien parece saber sobre muchos temas y con un gran nivel de detalle. El doctor se
pregunta para qué usa su compañero esa información, y reflexiona: “Nadie carga
su cerebro con pequeñeces si no tiene alguna razón fundada para hacerlo”. ¿Por
qué te parece que Watson hace esta observación? ¿Te imaginás para qué Sherlock sabe con tanto detalle sobre
diferentes temas?
4. También llama la atención de Watson aquello
que Sherlock desconoce. Subrayá en el texto las cosas que Holmes no sabe. ¿Cuál es la que más sorprende
a Watson? ¿Por qué?
Nosotros/as, a diferencia de
Watson, sabemos cuál es la profesión de Holmes. ¿Por qué no le interesan estos temas a un detective?
5. Releé los dos fragmentos de Un estudio en
escarlata Te proponemos volcar en el siguiente cuadro la información sobre
Holmes que fuiste recogiendo a partir
de las actividades.
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COSTUMBRES |
ASPECTO FÍSICO |
CONOCIMIENTOS |
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