Sherlock Holmes es un famoso
detective ideado por el escocés Arthur Conan Doyle.
Protagonizó cuentos y novelas de este
autor, pero también cómics, películas y series creadas
por otros/as en diferentes épocas. Holmes
es conocido por su inteligencia y por su pipa; por
su arrogancia y por su boina; por su
“Elemental, mi querido Watson” y por su lupa. ¿Lo habrá
inventado todo Conan Doyle? ¿Cómo habrá
sido el Sherlock original, el primero?
En esta propuesta vas a leer algunos
fragmentos de textos de Conan Doyle y conocer cómo
era este famosísimo personaje según su
autor original.
El caso del médico recién llegado
El narrador de las historias escritas por
Conan Doyle es el doctor John Watson, ayudante
y amigo de Sherlock. Un estudio en
escarlata, la primera novela en la que participan estos
personajes, comienza cuando Watson vuelve
a Londres después de desempeñarse como
cirujano en la segunda guerra de
Afganistán y se encuentra con Stamford, un viejo colega
del hospital. Watson le revela que está en
aprietos económicos y en busca de alojamiento,
y Stamford le ofrece presentarle a un
conocido que busca a alguien con quien compartir un
departamento: el señor Sherlock Holmes.
Leé el siguiente fragmento del primer
capítulo de Un estudio en escarlata, en el que Watson
y Stamford se dirigen a ver a Sherlock
Holmes, y, en el camino, conversan sobre él. Recordá
que Watson aún no conoció al detective, ni
sabe nada de él.
—Usted no conoce aún a Sherlock Holmes;
quizá no le interese tenerlo como compañero.
—¿Por qué? ¿Hay algo en contra suya?
—Yo no he dicho que haya algo en contra
suya. Es un hombre de ideas raras. Lo
entusiasman determinadas ramas de la
ciencia. Por lo que yo sé, es alguien bastante
aceptable.
—¿Estudia Medicina? —le pregunté.
—No... Yo no creo que se proponga seguir
esa carrera. En mi opinión, domina la anatomía,
y es un químico de primera clase; sin
embargo, que yo sepa, nunca asistió de manera
sistemática a las clases de Medicina. Es
muy voluble y excéntrico en sus estudios, pero tiene
una gran cantidad de conocimientos poco
corrientes, que asombrarían a sus profesores.
—¿Alguna vez le ha preguntado cuáles son
sus propósitos?
—Nunca; no es un hombre que se abra
fácilmente, aunque suele ser bastante comunicativo
cuando está de humor.
—Me gustaría conocerlo —dije—. Si tengo
que vivir con alguien, prefiero que sea un
hombre estudioso y de costumbres
tranquilas. No me siento bastante fuerte todavía para
soportar mucho ruido o alboroto. Los que
tuve que aguantar en Afganistán me bastan para
todo lo que me resta de vida normal. ¿Cómo
puedo conocer a este amigo suyo?
—Seguro que está ahora mismo en el
laboratorio —contestó mi compañero—. Hay
ocasiones en que no aparece por allí
durante semanas, y otras en que no se mueve del laboratorio desde la mañana
hasta la noche. (...) No debe echarme a mí la culpa si no se
llevan bien —me dijo—. Lo que yo sé de él
lo sé por haberlo tratado alguna que otra vez en
el laboratorio. Usted es quien aceptó el
asunto y no debe hacerme responsable.
—Si no nos lleváramos bien, será fácil
separarnos —comenté—. Me parece, señor
Stamford, que usted tiene alguna razón
para querer lavarse las manos en este asunto
—agregué, clavándole la mirada a mi
compañero—. ¿Acaso es un hombre de carácter
terrible o qué? No se ande con vueltas.
—No resulta fácil expresar lo inexpresable
—me contestó, riéndose—. Para mi gusto,
Holmes es un poco excesivamente
científico. Casi toca en la insensibilidad. Yo llego incluso
a imaginármelo dándole a un amigo un poco
del alcaloide vegetal más moderno, y eso
no por maldad, compréndame, sino por puro
espíritu de investigador que desea formarse
una idea exacta de los efectos de la
droga. Por ser justo, creo que él mismo la tomaría
con idéntica naturalidad. Por lo que sé,
su pasión es lo concreto y exacto en materia de
conocimientos.
—Y tiene muchísima razón.
—Sí, pero esa condición lo puede llevar al
exceso.
Conan
Doyle, Arthur (2015). Un estudio en escarlata.
Traducción:
Alicia Dellepiane Rawson. Buenos Aires: Claridad
Sobre el autor de este texto
Arthur Conan Doyle (Edimburgo,
1859-Crowborough, 1930). Médico y escritor. En 1885, creó a su personaje más famoso, el detective Sherlock Holmes, y un
año más tarde publicó la primera novela protagonizada por Holmes, Un estudio en escarlata. Escribió
cuatro novelas y más de cincuenta cuentos
sobre el detective, que le valieron una gran fama en todo el mundo. Aunque no
creó el género policial, lo hizo
popular: Sherlock Holmes y el doctor Watson se convirtieron en personajes
célebres y el público lector ansiaba leer sus
historias.
Después de leer, resolvé las siguientes actividades.
1. Una de las primeras cosas que Stamford dice
sobre Holmes es que “no es un hombre que se abra fácilmente”. ¿Qué te parece
que quiere decir?
2. A lo largo de su conversación con Watson,
Stamford comparte información sobre Holmes.
Hacé una lista con los datos que el doctor
Watson fue juntando sobre su futuro compañero.
Podrías anotar, por ejemplo, que Sherlock sabe
mucho de anatomía y de química, o que tiene
muchos conocimientos poco corrientes.
3. En un momento de la conversación, Watson
acusa a Stamford de “querer lavarse las manos”. ¿A qué se refiere? ¿Por qué te
parece que Watson le hace ese comentario a Stamford?
4. Entre otras cosas, Stamford opina que Holmes
es “excesivamente científico”. ¿Qué te parece que quiere decir? Para responder, releé la parte en la que
Stamford dice eso en el texto.
5. Releé tus respuestas anteriores. En función
de lo que dice Stamford, ¿te parece que Sherlock Holmes es una persona fácil o difícil para convivir? ¿Por
qué? ¿Qué aspectos positivos encontrás? ¿Y negativos?
RECUPERADO DE: G.C.A.B.A. | Ministerio de
Educación | Dirección General de Planeamiento Educativo | GOC | GOLE
Estudiar y aprender. 1° año.
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